
Un policy brief elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en colaboración con la Universidad del Valle de Guatemala (UVG) y el Observatorio Económico Sostenible, analizó la pérdida de alimentos en 10 productos representativos de la canasta básica del país, evidenciando una problemática estructural que impacta tanto la seguridad alimentaria como la sostenibilidad económica y ambiental.
El documento revela que, a lo largo del tiempo, las pérdidas de alimentos en estos productos se han mantenido relativamente constantes, lo que pone de manifiesto la necesidad de ir más allá del diagnóstico y avanzar hacia acciones concretas y sostenidas. Entre las principales recomendaciones se encuentran la implementación de mejores prácticas postcosecha y de almacenamiento, el fortalecimiento de la logística de distribución —incluida la cadena de frío—, y la promoción de circuitos cortos de comercialización que reduzcan intermediarios y tiempos de traslado.
Estas medidas no solo permiten disminuir las pérdidas a lo largo de la cadena alimentaria, sino que también contribuyen a mejorar la eficiencia del sistema, aumentar los ingresos de los productores y garantizar que más alimentos lleguen en condiciones óptimas a los consumidores finales.
En este contexto, Sálvame toma esta evidencia como un punto de partida para impulsar acciones orientadas al rescate y aprovechamiento de alimentos aptos para el consumo humano, evitando que productos con valor nutricional terminen desperdiciados. A través de un modelo basado en la recuperación de excedentes y su redistribución, la iniciativa busca reducir las pérdidas en cada eslabón de la cadena, generar impacto social positivo y aportar a la construcción de un sistema alimentario más resiliente, eficiente y sostenible para Guatemala.